ARTÍCULO RELACIONADO CON LA EDUCACIÓN DE LA PSICÓLOGA Y PEDAGOGA CELIA RODRÍGUEZ RUÍZ 

(Publicado en educayapprende)

El objetivo de la disciplina positiva es que los niños y niñas entiendan y compartan el sentido de las normas. Que sean responsables para entender que sus actos tienen consecuencias y que actúen con libertad en función de estos conocimientos.

Si usamos otro tipo de disciplina punitiva, el pequeño actuará de la forma adecuada guiado por el miedo en lugar de llegar a la comprensión  del porqué debe actuar así. Si no llegamos a que el niño o niña comprenda, cuando se elimine el factor que teme, actuará según le plazca, porque no entenderá que es el responsable de sus actos, no entenderá las normas y no sabrá analizar y valorar las consecuencias.

10 pautas para educar con disciplina positiva:

  1. Entiende al niño. Ponte en su lugar, identifica las creencias y sentimientos que están detrás del comportamiento, entiende las razones por las cuales los niños/as hacen lo que hacen, y trabaja para cambiar esas creencias en lugar de tratar de cambiar simplemente el comportamiento.
  2. Ayúdale a pensar, razonar y decidir su comportamiento de forma racional, no solo emocional.
  3. Actúa como ejemplo para el niño/a. Los pequeños aprenden mucho más de lo que ven que de lo que escuchan.
  4. Establece los objetivos de conducta que queremos conseguir, involucrando al niño/a, y elabora un plan consensuado para conseguirlo.
  5. Se firme en tus decisiones, límites y normas pero con amabilidad y con cariño.
  6. Dialoga con el niño/a, permitiéndole explorar las consecuencias de sus decisiones, utilizando de esta forma el error como fuente de aprendizaje (mediante preguntas y reflexión, en lugar de castigos para que paguen por su error).
  7. Enfoca en las soluciones, y no solo en el problema, haciendo al niño/a participe en las mismas.
  8. Desarrolla su autonomía, que sea una persona capaz de decidir.
  9. Critica la acción y no a la persona. Debemos prestar atención a la autoestima de los pequeños.
  10. Riñe o castiga si es necesario, pero siempre desde el respeto y sin transmitir miedos.